
Los escolares peruanos superan el promedio mundial en curiosidad, pero siguen rezagados en matemática, lectura y ciencia.
¿Cómo explicar que los estudiantes peruanos sean de los más curiosos del mundo y, al mismo tiempo, sigan arrastrando resultados bajos en las pruebas internacionales?
Ese es el contraste que dejó PISA 2025, el informe que cada tres años mide el desempeño educativo de decenas de países.
Los números lo confirman: el 81% de los escolares peruanos dice sentir curiosidad por distintos temas, ocho puntos por encima del promedio de la OCDE.
La actitud positiva hacia el aprendizaje aparece en varios indicadores más:
La otra cara de la moneda
Esa disposición no se traduce, sin embargo, en mejores aprendizajes, pues solo el 30% de los estudiantes peruanos alcanza el nivel básico en Matemática, 42% en Lectura y 47% en Ciencia.

“Esta brecha no se explica únicamente por las características de los estudiantes, sino también por las oportunidades y condiciones en las que ocurre el aprendizaje”, explica María Alejandra Torres, jefa de la carrera de Educación de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM).
Un dato preocupa especialmente: entre PISA 2022 y PISA 2025, el puntaje promedio en Lectura cayó de 408 a 390 puntos, una reducción significativa en una habilidad que atraviesa todas las áreas del conocimiento, sobre todo en un mundo cada vez más digital.
De la pregunta a la respuesta: el reto pendiente
Torres es enfática en que la curiosidad es una fortaleza que no debería pasar desapercibida. "Tenemos estudiantes con una disposición importante para preguntar, descubrir y conocer. El desafío está en transformar esa curiosidad en procesos concretos de aprendizaje", señala.
El propio estudio respalda esa idea, ya que en Perú, una unidad adicional en el índice de curiosidad se asocia con 11 puntos adicionales en Ciencia, incluso después de descontar factores socioeconómicos.
La escuela, dice la educadora, debe evitar que una pregunta se quede en la simple inquietud inicial y ayudar a que se convierta en investigación, contraste de información, argumentación y construcción de conocimiento.
El factor IA

El desafío se complica con la llegada de la inteligencia artificial a las aulas: el 54% de los estudiantes peruanos usa chatbots de IA al menos una vez por semana para apoyar su aprendizaje. Para Torres, ahí está uno de los riesgos más grandes de esta generación.
"Hoy un estudiante puede satisfacer su curiosidad en segundos gracias a la inteligencia artificial, pero encontrar una respuesta no equivale necesariamente a aprender. Necesitamos formar estudiantes capaces de cuestionar, verificar y comprender", advierte la especialista.
¿Cómo cerrar la brecha?
Para Torres, la clave está en darle a la curiosidad un propósito pedagógico claro. Eso implica, en la práctica:
Los resultados de PISA 2025 dejan así una pregunta abierta para la educación peruana: cómo convertir esa curiosidad que ya tienen los estudiantes en pensamiento crítico, mejores aprendizajes y herramientas reales para comprender el mundo que los rodea.
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